La Pachamama.


El discurso del Presidente Evo Morales ante la Asamblea General de la ONU el pasado 24 de Septiembre fue conmovedor.

Con sencillez convocó en Nueva York, capital de los excesos, a abandonar el lujo, el exceso de consumo, a dejar de pensar en el dinero para comenzar a pensar en la vida y en el futuro de la humanidad.

Quiero resaltar la forma poética en la que él habla sobre la Tierra, con tal respeto, amor, veneración, sensibilidad y sobre todo sinceridad que sólo quien ha estado en estrecho contacto con ella por generaciones puede mostrar.

Supongo que este contacto con la Madre Tierra, con la Pachamama, como él la llamó, que tienen los pueblos indios debe obligadamente dar una perspectiva diferente sobre ella: la de que se trata de un ente vivo, sin dueños con derechos a explotarla, comercializarla y expoliarla y a quien estamos obligados a devolverle con cuidados y gratitud aunque sea un poco de lo mucho que de ella recibimos

Sin palabras rimbombantes, sin la parafernalia mercadotécnica ni los aires de Estrella de Rock de Al Gore, quien ahora se desgañita alertándonos sobre el calentamiento global e hipócritamente acepta el Premio Nobel de la Paz sin antes pedir perdón por las bombas de uranio enriquecido que tuvo a bien tirar a diestra y siniestra en el muy reciente pasado, Evo Morales brilló con luz propia.

El primer presidente orgullosamente indígena de Bolivia y el segundo en la historia de Latinoamérica (el primero, espero no equivocarme, fue Benito Juárez y aunque Porfirio Díaz también fue indígena, se avergonzaba de ello al grado de evitar broncearse pues soñaba con ser europeo) dijo a los líderes del mundo que “el planeta, la madre tierra, no puede ser una mercancía”, y luego puso el dedo sobre la llaga al decir que “para mitigar los impactos del cambio climático leo en informes del Banco Mundial que hay que acabar con los subsidios a los hidrocarburos, ponerle precio al agua y promover la inversión privada en los sectores de energía limpia. Nuevamente quieren aplicar las recetas de mercado y privatización para hacer negocios con la propia enfermedad que estas políticas producen. Lo mismo sucede en el caso de los biocombustibles puesto que para producir un litro de etanol se requieren 12 litros de agua. De igual forma, para procesar una tonelada de agrocombustibles se necesita, en promedio, una hectárea de tierra. Ante esta situación, nosotros -los pueblos indígenas y los habitantes humildes y honestos de este planeta- creemos que ha llegado la hora de hacer un alto para reencontrarnos con nuestras raíces… para convertirnos en la vanguardia de la defensa de la naturaleza y de la vida”.

Madre nutricia, acogedora, cálida, maltratada, escatimada, comercializada, quien según la Hipótesis de Gaia de James Lovelock, es un organismo vivo con capacidad de autorregularse para hacer su entorno físico más hospitalario para las especies que lo habitamos.

Según Lovelock, las pruebas demuestran que toda la biosfera del planeta tierra (o sea todos los seres vivientes que habitamos en nuestro planeta, desde las amibas, que son unicelulares hasta los elefantes y las ballenas e incluso tú y yo) puede ser considerada como un único organismo a escala planetaria, en el que todas sus partes están casi tan relacionadas y son tan independientes al mismo tiempo como lo son las células de nuestro cuerpo.

Lovelock creía que ese superser colectivo merecía un nombre propio. Carente de inspiración, pidió ayuda a su vecino, William Golding (autor de “El señor de las Moscas”) a quien se le ocurrió la respuesta perfecta: Gaia.

Este increíble y delicado equilibrio que se da entre lo inerte y lo vivo y que conforma la homeostasis y esencia de nuestro planeta como sistema, debe ser preservado.

Es urgente que nuestro planeta no siga siendo destruido y con él, nuestra especie y los demás seres vivos; pero debemos vigilar estrechamente para que este tema no sea víctima de la avaricia desmedida de las corporaciones transnacionales.

El cambio climático puede ser algo en lo que se puede invertir y obtener multimillonarias ganancias gracias a la venta de tecnologías de “energía limpia” que no necesariamente serán gratis o baratas, excluyendo y mermando a aquellos que no tengan medios económicos para acceder a ellas.

La producción de etanol, por ejemplo, debe ser reflexionada y debatida a profundidad: utilizar maíz para producirlo sumirá a muchos pueblos pobres en una mayor hambruna, dando lugar a la sobreexplotación de sus tierras, su agua y sus recursos naturales para beneficio de otros pueblos que son ricos, tal y como hasta ahora, afectando con igual o peor gravedad que el calentamiento global a este superorganismo que es nuestro planeta.

Recuerden que cada una de sus partes formamos un todo sin importar si somos ricos o pobres, cada uno somos necesarios para la supervivencia, equilibrio y autorregulación de la Pachamama.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Ciencias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: